La provisión de combustibles y el Presupuesto Nacional Imprimir
La voz del interior
Escrito por Salvador Treber   
Viernes 08 de Noviembre de 2013 00:00

A partir del ejercicio fiscal 2012, la importación de combustible por parte del Estado se ha convertido un rubro muy significativo y que ha venido creciendo por encima de los índices de la economía general.

 

Según las estimaciones insitas en el Proyecto de Presupuesto de la Administración Nacional, sancionado por ambas Cámaras del Congreso, para atender la demanda de 2014 habrá que importar combustibles y lubricantes por $ 24.000 millones; importe éste que que aplicando el tipo previsto de cambio promedio ($ 6.33), equivale a la muy significativa suma de u$s 3.800 millones. Semejante importe virtualmente duplica tanto los requerimientos como las erogaciones de 2013 y las perspectivas por varios años es que esa tendencia en alza se mantenga sin mengua alguna.

Las autoridades de Cammesa, organismo que administra el Mercado Eléctrico Mayorista, y complementada por Enarsa, calcularon que en 2014 ingresarán, además de los combustibles que provienen de Bolivia, 7 millones de m3 de gas licuado que requerirán no menos de cien viajes marítimos de buques equipados al efecto. Todas las evaluaciones futuras ha sido objeto de la respectiva valoración a las cotizaciones vigentes; razón por la cual, dependerán además del volumen, muy especialmente de lo que suceda en materia de precios y costo final de su transporte.

Programas Futuros.

Todo lo expuesto lo han ratificado explícitamente advirtiendo los principales ejecutivos de Cammesa que “se va a seguir importando energía para sostener el crecimiento”. Cabe recordar sobre el particular, que para 2013 al importe básico de $ 12.502 millones tuvo que ser reforzarlo en julio ppdo., sumando otros $ 5.702 millones con el mismo objetivo, e incluso no se descarta que se deba hacerlo aún más.

La única opción que permitiría bajar esos montos sería sacrificar en parte el ritmo de expansión económica y, a juzgar por los antecedentes conocidos, está alternativa no entraría en los cálculos del Gobierno. Si se realiza una revisión comparativa del indicador sobre crecimiento de sus respectivos productos para el período 2003-2012, se verifica que en América Latina el más elevado (7.2%) correspondió a Argentina; contrastando con la media del conjunto de países del área que apenas llegaron al 4.0%; que unitariamente aparecen escalonados por debajo de nuestro país, en forma sucesiva, Perú (+6.5%), Uruguay (+5.5%), Venezuela y Colombia (+4.7%).

No obstante, lo más llamativo es el evidente retraso relativo de Brasil que en ese lapso sólo logró crecer a un promedio del 3.6%. En función de ello, se comprueba que en dicho contexto, la demanda automotriz con dicho destino se mantuvo firme e incluso, siguió una tendencia creciente. Pero ello ha variado bastante para la segunda mitad de este año dado que la estimación inicial sobre una posible suba de un 4.0%, fue corregida hacia la baja en tres oportunidades haciendo peligrar las expectativas iniciales.

Ello imprime una visión negativa para lo que resta transcurrir de 2013 e incluso para 2014 en cuanto al posible nivel de actividad en esa especialidad industrial. Lo más  temible es frente a una eventual caída en la exportación de automotores, podría incidir a otros rubros aunque no por ello disminuirían sensiblemente los requerimientos externos de combustibles; lo cual  generaría serias dificultades para sostener sin mengua el nivel positivo de nuestro balance comercial.

Las posibilidades de Vaca Muerta.

El nuevo yacimiento recientemente localizado en la provincia de Neuquén, que se identifica bajo la denominación de Vaca Muerta, según los cateos y mediciones específicas realizadas “in situ” posee una capacidad productiva que podría, alcanzar para atender los requerimientos internos de Argentina durante 25 años. Se ha calculado que se extiende a través de 30.000 km2, constituyéndose el segundo en importancia como potencial en materia de gas y cuarto de combustibles líquidos a nivel mundial; todos de tipo “no tradicional”.

El monto de la inversión total indispensable en el plazo a realizar durante diez años, a valores actuales, se estableció que, como mínimo, ascendería a u$s 39 mil millones. Esta astronómica cifra Y.P.F no está en condiciones de disponer por sí sola y ello explica que esté buscando llegar a sendos acuerdos con empresas especializadas de primer nivel ecuménico que, además de fondos líquidos disponibles, conozcan la especial técnica que exige desarrollar este tipo de explotaciones.

Hasta la fecha se han suscripto dos y cada una de ellas asociadas a Y.P.F., deberán encarar el equivalente al 3.3% del yacimiento total como máximo. Esto significa que esta modalidad de contratos bilaterales a suscribirse serán no menos de doce. La extracción a pleno en cada caso se verificará recién dentro de cinco años; razón por la cual no se podrán eliminar en el transcurso de ese lapso las crecientes partidas para poder financiar tales importaciones.

Durante los primeros días de octubre se celebraron en Londres las sesiones del el Congreso Oil&Money que convocó a los principales ejecutivos de las 500 mas importantes empresas petroleras del orbe. En su transcurso, el presidente de Y.P.F. hizo una completa exposición y tomó contacto con una serie de colegas que se mostraron interesados para operar en Neuquén con el objeto de completar los  requerimientos técnicos y financieros que exige el yacimiento de Vaca Muerta.

El ingeniero Miguel Galuccio sostuvo en ese foro que nuestro país “tiene una oportunidad única con el desarrollo de los hidrocarburos” y que “la revolución energética producida en los Estados Unidos, puede ocurrir en los próximos años gracias a la enorme potencialidad de los recursos de Vaca Muerta”.

 

Escrito por Salvador Treber - Profesor de Postgrado-FCE UNC

Viernes 08 de noviembre de 2013. La Voz del Interior.