La primera potencia mundial con pies de barro PDF Imprimir Correo electrónico
Comercio y Justicia
Escrito por Salvador Treber   
Viernes 25 de Octubre de 2013 00:00

El mundo ha pasado a ser azorado testigo de los métodos de chantaje a que se apeló en la Cámara de Representantes de Estados Unidos para preservar la vigencia de insólitas discriminaciones en el servicio de salud. Nadie pone en duda que Estados Unidos aún sigue siendo la primera potencia económica y militar del planeta. Accedió a ese sitial y se consolidó como tal en vísperas de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), no sólo como aliado y respaldo principal del Reino Unido sino como contrincante de Japón después del ataque a su flota en Peal Harbour (Islas Hawai)

Desde sus orígenes más remotos, en 1608, signado por el arribo a lo que hoy es Virginia de un contingente de cuáqueros ingleses, mantuvieron lazos muy fuertes con su tierra de origen Gran Bretaña; la cual por su poderío logró convertirse en principal escenario de la llamada Revolución Industrial, que propugnó Adam Smith, bajo el posterior liderazgo de David Ricardo. La primera expansión contó con 14 Estados locales; a los que se fueron sumando sucesivamente conquistas en la cuenca del Misisipí-Missouri, los arrebatados a México para llegar a las costas del Océano Pacifico (1847/48), a España (Florida y Puerto Rico) más la compra de Alaska a Rusia y el desembarco en las Islas Hawai; completando así los 50 que hoy lo integran en una superficie de 9.632 miles de km2, con 312,4 millones de habitantes y un producto bruto interno de u$s 16.030,2 billones.

El Departamento de Perspectivas del F.M.I. ha previsto que para 2016 sea desplazado por China de la cúspide absoluta, aunque ello sólo se verificaría en cuanto al total global de su producto bruto interno; pues si se coteja en función de la renta “per cápita” les quedará a los asiáticos un largo camino por recorrer antes de llegar a sus niveles.

Los números “cantan”. Mientras los primeros exhiben un PBI “per cápita” de u$s 52.240,7, la segunda apenas llega a u$s 13.690,0; es decir, casi cuatro veces menor. Tan es así que los planificadores de Beijing consideran como el objetivo más ambicioso para lograr equipararse recién en el año 2032. Lo innegable es que entre estos dos colosos actualmente concentran el 30,6% del mismo pero las respectivas metas que se han  planteado las vislumbran por mucho tiempo como en franca competencia. Para tener una idea  de su “reinado” basta con recordar que las ocho economías mas importantes que les siguen hasta completar las diez cimeras, representan en conjunto apenas 3/4 de ambas.

El sistema político institucional de Estados Unidos.

La Constitución argentina tomó en su momento, el modelo de la estadounidense que correspondía por esos tiempos a la única república y ya había  acopiado 77 años de experiencia práctica. No obstante hay una circunstancia que está expresamente prevista en la nuestra pero no en la del Gran País del Norte: es  la eventualidad que al comienzo de un ejercicio fiscal, el 1º de ocubre de cada año, no se haya votado afirmativamente el nuevo Presupuesto. Si tal situación sucede aquí se pone  automáticamente en vigencia, por doceavas, el del año anterior.

Hubo incluso un caso muy especial (1976) en que el arco político opositor con representación en ambas Cámaras excedió su tratamiento a mas de ocho meses; demorando su votación final en procura de facilitar la quiebra de la normalidad institucional en junio de ese año; dando paso a lo que se conoce como el funesto período del Proceso que terminó recién a fines de 1983. En Estados Unidos ese tipo de conflicto se ha presentado tres veces en el transcurso de los últimos treinta años, computando la que se revive en este momento. Pero por experiencia se sabe que tales disidencias buscan en cada caso obligar a negociar y se cierran tras acordar ciertas concesiones en  forma muy transitoria.

En esta oportunidad, luego de ser tratado y aprobado en la Cámara de Senadores, con mayoría propia de los legisladores del Partido Demócrata al que pertenece el presidente en ejercicio, al pasar a la de Representantes, donde prima el opositor Partido Republicano, éstos plantearon un virtual chantaje y la  exigencia de muy concretas concesiones para aportar su voto aprobatorio. El “precio” de la veintena que faltaba se hizo público de inmediato y sin eufemismos, es maniobrar ostensiblemente para dejar sin efecto o suspender “sine die” la vigencia votada favorablemente en 2010 para la extensión del servicio de salud en procura de cubrir a toda la población.

Mientras tanto, salvo las excepciones  del personal de las fuerzas armadas y algunos servicios muy esenciales, al resto de la administración federal se lo debió licenciar por imposibilidad de atender sus remuneraciones mientras no se resuelva el precitado intríngulis parlamentario. Frente a  esa peligrosa circunstancia, el Departamento del Tesoro advertía que de no llegarse a una solución antes del 17 de octubre, se caería irremisiblemente en default y ello puede tener “efectos catastróficos”; peores que los vividos en 2008.

Esta posición obstruccionista se tornó dramática pues la economía no ha logrado todavía recuperar su ritmo normal de actividad y persisten parcialmente ciertos puntos críticos, incluso riesgos ciertos de que provoquen una fuerte recesión adicional y los índices de desocupación, que aún son muy altos, trepen en forma incontenible. Resulta evidente que constituye una maniobra audaz que podría llevar a un trágica paralización general. Lo concreto que en la fecha antes mencionada la deuda “congelada” en su tope actual de 16.7 billones no admitía sumar más pagos.

Las causas de semejante actitud.

La intención que conllevan los planteos opositores es evitar “a cualquier precio” que se ponga en vigor la ley de salud y, por lo visto, la decisión tendió a arriesgar a que se caiga en “default”; negándose, en principio, a ampliar el limite de endeudamiento y fijar un nuevo “techo” legal actualizado ante lo cual la administración, necesariamente, no tenía otra alternativa que entrar en estado de cesación de pagos. Esto en un país de menor magnitud no deja de ser traumático pero en el caso de la primera potencia mundial, es obvio que provoca una enorme conmoción y sacude profundamente al universo.

Por lo tanto, apelar a una actitud tan peligrosa debiera ser objeto de mucho mayor prudencia; pero ésta depende de la escala de valores que se manejan. Hay dentro de los republicanos un grupo muy especial conocido como Tea Party que se caracteriza por la permanente y diaria ostentación de sofisticadas armas por parte de sus integrantes, que sostienen con gran intemperancia la concepción del “Estado mínimo”. La eventual vigencia del denominado “Obamacare”, que asegura la prestación médica a los 48,5 millones que no la tienen, ha sido señalada como contraria a sus objetivos y convicciones; llegando al  extremo de a oponerse por cualquier medio sin reparar en costos sociales, financieros o económicos; aún apelando al chantaje y al riesgo de entrar en un profundo caos.

Esa actitud no es nueva. En el caso que se lograra voto mayoritario para poner en práctica el servicio integral de salud, los gobernadores republicados de los 26 Estados que administran resolvieron en su momento no extender el régimen de Medicard, creado a nivel federal para proteger la salud de los más menesterosos. Por eso se ha calculado que 8,5 millones de habitantes muy empobrecidos de los mismos carecen de todo tipo de cobertura. Es que en ellos el 68,0% son pobres, especialmente de origen afroamericano.

Por su parte, Barack Obama que se propuso cubrirlos, además de advertir que esa actitud discriminatoria y sectaria no condice con el hecho de que “Somos el centro de la economía mundial y un default nuestro golpearía a todos. Todo el mundo sufriría”. Por su parte, la casi desesperada reconvención lanzada desde el Departamento del Tesoro, enumera que “los mercados de crédito, el valor del dólar caería en picada, las tasas de interés aumentarían vertiginosamente”. Su exhortación finaliza subrayando que “se volvería en contra del prestigio y el poderío socio-económico  en lo cual podría provocar una crisis financiera y una recesión como la de 2008 o peor”.

El tema fue recogido por la directora-gerente del Fondo Monetario Internacional la francesa Christine Lagarde que, a una semana del inicio de la Asamblea Anual de dicho organismo que se realizó en Washington, evaluó como una “misión crítica que esto se resuelva lo antes posible” pues de otra manera se consumaría un  Estado de cosas “suficientemente malo” como para dañar muy seriamente no sólo la economía de Estados Unidos sino la del mundo.

Inicialmente el presidente Barack Obama reaccionó con furia y dijo que no negociaría  y no obstante, luego de insistir que sostener que “Desde que los republicanos son mayoría en la Cámara hay una crisis así cada tres meses. Se que están cansados y yo también”; pero consideró que mas  de veinte estarían dispuestos a acompañar a su bancada si el presidente republicano de la misma convoca a una votación. Pero la táctica de estos es alargar el debate y no arriesgar nada.

El escenario descripto tiene un antecedente en 1994, cuando el entonces presidente Bill Clinton  pretendió introducir reformas al discriminatorio régimen de salud; lo cual fue airadamente rechazado por los republicanos y su vocero explicó que se oponen porque “Sería desastroso ya que permitiría una intrusión federal sin precedentes” y con visible tono de alarma agregó que “su éxito sería una señal  de renacimiento del estado del bienestar”.

Puestas todas las cartas sobre la mesa, luego de desaparecer ”misteriosamente” la cuestión de los primeros planos en los periódicos y la pantalla televisiva por siete días;  pasada la primera semana de octubre retornó una virtual ofensiva en procura de aprovechar el estado anímico en baja de Barack Obama, al que han evaluado como “ablandado” y propenso a entrar “en conversaciones”; lo cual implica en los hechos aceptar las objeciones y los sistemáticos bloqueos de los legisladores republicanos mas retrógrados.

Por lo visto, esto no estaba muy lejos de la realidad y se exteriorizó desde el momento mismo que fue notorio depuso su firmeza inicial para admitir se discuta “cualquier tema” siempre que no sobrevenga previamente en cesación de pagos. Durante la visita que realizó a la Agencia Federal para cubrir la posible Gestión de Emergencias al Presidente, se dirigió en forma personal al titular de la Cámara de Representantes, John Boehner (Republicano), mostrándose dispuesto a no resignar la ley de salud; lo cual traslada al posible choque de mediados de enero.

Escrito por Salvador Treber - Profesor de Postgrado-FCE-UNC

Viernes 25 de octubre de 2013. Comercio y Justicia.

 
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