Las características de los países con menor grado de desigualdad PDF Imprimir Correo electrónico
Comercio y Justicia
Escrito por Salvador Treber   
Viernes 22 de Agosto de 2014 00:00

El sistema capitalista trata siempre de imponer la mayor “neutralidad” posible al Estado y permitir que las relaciones económicas se rijan por lo que se suele denominar, sin identificarlas demasiado, “las leyes del mercado”.

A fines del año 2013 el producto bruto mundial ascendía u$s 72.749.6 miles de millones (dólares de poder adquisitivo constante). De dicho total, sólo a 34 países de los asociados al Banco Mundial categorizados como de “altos ingresos” (18.5%) les correspondió nada menos que el 57.7%. Una segunda franja de otros 58 que se identifican como de “ingresos medios y medios altos” cubren un 31.5 % y los 92 restantes, los de bajos ingresos, apenas un 10.8%.

En la cúspide de la pirámide, apelando para confeccionarla al denominado Coeficiente de Gini, aparece Dinamarca con el más favorable esquema distributivo del planeta, o sea de 0.247; seguida por Japón con un encomiable 0.249, Suecia con 0.250 y Noruega que exhibe un no menos meritorio 0.258. En la posición más desfavorable, relativos a los 184 países de que se disponen datos confiables, corresponde a Namibia donde asciende a 0.743.

Cabe recordar que el precitado Coeficiente de Gini se concreta a través de un segmento que va de 0 a 1. En el extremo citado en primer lugar se verificaría una distribución totalmente igualitaria, que nunca se ha dado en la realidad; mientras en el otro, la más elevada, a una concentración posible en muy pocas manos.

Resulta paradójico que Estados Unidos, indiscutiblemente la economía más poderosa del mundo, refleje su escasa equidad social con el más desfavorable entre las 34 de mayor ingreso per cápita (0.408). En América Latina, Brasil la mayor economía de este conjunto espacial, pese a los notorios y recientes progresos en el aspecto distributivo, ese indicador sigue siendo muy elevado (0.550) y en la segunda, México, es apenas algo más favorable pero mucho más alto de lo deseable (0.510).

La siguiente en dicha área continental es Argentina, donde en 1974 se había llegado a un excelente 0.367 para esa época; aunque desde entonces fue deteriorándose progresivamente hasta ubicarse en un muy preocupante 0.488 para el año 2006. A partir de entonces hubo una reversión pues mejoró en forma continuada su performance hasta que a fines de 2011 se ubicó en un promisorio 0.392. Durante el bienio 2012/13 siguió esa tendencia hasta llegar a 0.374.

Avances sociales y  tensiones vigentes hasta 1990.

En primer lugar cabe advertir que Dinamarca es un pequeño país de apenas 43.092 km2 y 5.6 millones de habitantes; con una relación promedio de 130 por km2. En consecuencia, equivale por superficie apenas el 26.8% de la Provincia de Córdoba pero su población es 60.0% superior a la de ésta. Dispone de una elevada extensión de costas (3.379 km) que la rodean, salvo al sur, en que limita con Alemania. Al oeste está bañada por el Mar del Norte, al este por el Báltico y los canales de Skagerrak y Kattegat. Comprende no solo la península de Jutlandia sino un  medio millar de pequeñas islas, casi todas densamente pobladas especialmente por pescadores.

Su capital, la ciudad de Copenhague, tiene algo menos de 1.5 millones de habitantes (muy semejante en ese aspecto a nuestra provincia) y la que le sigue en importancia, en función de ese mismo aspecto, es Arhus con menos de 300 mil; lo dá la pauta de la medida equilibrada en que está se han asentado sus pobladores. En 1948 concedió la autonomía a las islas Feroe y en 1953 consintieron que Groenlandia deje de revistar bajo un régimen colonial pero seguir ligada al reino de Dinamarca, como un estado asociado.

El uso de todas dichas tierras, con excepción justamente de Groenlandia por su exigente clima dado la cercanía al Polo Norte, están afectadas en un 61.0% a la implantación de cultivos mientras otro 12.0% permanece cubierto de áreas forestales que son motivo de esmerada conservación. Los yacimientos de petróleo y gas existentes no permiten cubrir totalmente los requerimientos del consumo interno y, por tanto, deben apelar a la importación complementaria. La actividad industrial se concentra especialmente en la producción de equipos de transporte, textiles, elaboración alimentos y, muy especialmente, de carne o pescados.

La presencia en el puesto siguiente de Japón en el esquema de distribución constituye un testimonio de que la dimensión no es un obstáculo para lograr esa finalidad, como se suele alegar. Conviene recordare que en este país, su economía ha sobrellevado por más de una década (1992/2005) un período de persistente estancamiento después de haber protagonizado por cuarenta años (1950/90) lo que se dio en llamar con toda justicia, el “milagro japonés “. La tenacidad y empeño de su pueblo permitió que después de quedar sumido en ruinas-humeantes, incluso luego de ser destinataria de las únicas  dos bombas atómicas que fueron lanzadas sobre sendas ciudades abiertas (Hiroshima y Nagasaki).

Aún en una situación tan tensa y dramática como la mencionada, la templanza de sus moradores le permitieron sobreponerse para superar todas las calamidades y auto catapultarse desde su estado ruinoso que presentaba en 1950, registrando un firme ascenso hacia la cima, convirtiéndose, al cabo de 40 años, en la segunda economía del mundo.

Sus gobernantes alentaron siempre nuevas y nada fáciles metas e incluso tuvieron en cierta instancia aspiraciones-mucho mayores aún, razón por la cual hicieron la respectiva propuesta que no fue tomada siquiera en cuenta- de aliarse a EE.UU. para “manejar” conjuntamente el planeta. Por entonces había cesado el sordo pero peligros enfrentamiento de éste país con la Unión Soviética, dejando de darse como consecuencia de la implosión y parcial desmembramiento de la misma pese a que hasta ese momento aparecía como una gran potencia, especialmente militar, sin dejar de mantenerse  un permanente estado de confrontación.

La política social y educativa de Dinamarca.

En el caso de este pequeño país resulta altamente meritorio que la firma lo haya encumbrado por haber limado al máximo las diferencias sociales. Calculando su producto bruto interno por habitante en dólares de valor constante, asciende a u$s 37.530, que implica una reducción del 26.6% con respecto al expresado en moneda corriente que trepa a u$s 58.400. Es oportuno tomar nota que en función del rango que le han adjudicado, según dicho aspecto, está situada en un nada espectacular 24º lugar. Lo que corresponde destacar es que la habitual brecha entre los más ricos que moran la cúspide en relación de igual proporción de los que están en la base de la misma es equivalente a alrededor de cuatro veces en términos de ingreso disponible para cada segmento sometido a medición.

Con el objeto de lograr una adecuada ponderación y de viabilizar una más significativa comparación en procura de evaluar lo que ello significa, es indispensable advertir que esa relación sube a ocho veces, es decir se duplica en el caso de Estados Unidos ofreciendo un claro testimonio de su más regresivo esquema distributivo. Aunque parezca contradictorio, la carga tributaria en Dinamarca es la mas elevada del planeta pues asciende al 45.6 % de su PBI; mientras la media para toda la zona euro sólo llega solo al 31.4%.y en EE.UU. a 30.2%.

Esa diversidad y la fuerte carga tributaria del país escandinavo se atenúa bastante debido a que sólo el 2.6% de los titulares de renta percibieron más de u$s 91000 en el año 2013 y que en una amplia franja equivalente al 42.0% los importes respectivos oscilan entre u$s 36.780 y 73.300. En cuanto al colectivo que cubre el 44.6% restante, el promedio individual es de u$s 28.600; lo cual permite concluir que en Dinamarca, virtualmente, no hay pobres.

Quizá lo más encomiable y positivo de sus instituciones se refieren a ciertas facetas relativas que definen a su esquema de seguridad social pues además de coadyuvar a financiar la atención de las necesidades vitales en el caso de los desocupados los protege totalmente durante el término de dos años. Esa cobertura se concreta proveyéndoles durante ese lapso de una compensación en carácter de seguro de desempleo nunca menor de u$s 1.900 mensuales. Ello se complementa desarrollando en forma paralela cursos dedicados en  firma especial a desarrollar una ingente tarea de reeducación y/o actualización para hacer factible, en el menor tiempo posible, la reinserción en el mercado laboral.

Según los datos aportados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) los indicadores sobre equidad social de Dinamarca son los mejores de todo el planeta salvo que se tome en cuenta los de la pequeña Eslovenia. Esta tiene sólo 20.253 km2 y poco menos dos millones de habitantes; razón por lo cual, junto con una veintena de muy pequeños estados no son tomados en cuenta para encarar la evaluación comparativa (vgr Lichtenstein, Luxemburgo, Mónaco, San Marino, etc).

Es obvio que el país escandinavo ha primado un elevado grado de intervención estatal, incluso notoriamente superior al de los principales países de la Unión Europea y ello ha dado sus frutos; los cuales se traducen en el mejor espectro de justicia distributiva. También se ha logrado un acuerdo nada habitual con los sindicatos, los cuales han aceptado la vigencia el esquema conocido como “Flexicurity” que en tiempos de recesión autoriza, sin pagos indemnizatorios, a suspender o disminuir el personal en relación de dependencia.

A modo de cierto resarcimiento, los despedidos disponen gratuitamente de cursos de actualización a los efectos de facilitar el logro de una nueva ocupación. Ello es un apéndice del sistema educativo que, además de ser gratuito, otorga a cualquier estudiante con más de 18 años de edad que viven solos, el acceso a una remuneración mensual equivalen e a u$s 1028 que tiene el carácter de subsidio; mientras que para los que todavía están en casas de sus padres, esa cifra se reduce a u$s 514.

Todas las encuestas que se elaboran para sondear el ánimo de la población vienen arrojando elevados estándares de aceptación. Un ejemplo de ello lo constituyen las respuestas que arrojan la última realizada por Gallup pues un 38.0% de los consultados reconocen estar “plenamente satisfechos” y no hacen objeciones ni siquiera a la vigencia de los más altos impuestos.

Ese resultado se complementa y  consolida a través  de las  muy tibias objeciones que ensayan los que integran la franja mayoritaria  del 50% adicional pero es muy significativo que un 66.0% rechace rotundamente que se pretenda modificar el actual sistema de seguridad social y el régimen tributario vigentes. No deja de ser un ejemplo para analizar y, si fuere posible, inspirarse en los mismos.

por Salvador Treber -Prof. Postgrado FCE-UNC. Comercio y Justicia, 22/08/2014.