Argentina en el mundo de mañana PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Salvador Treber   
Viernes 13 de Mayo de 2011 21:29

Un reciente Informe sobre Perspectivas Económicas emanado del F.M.I. realiza una proyección hasta 2016 de las diversas economías nacionales que aporta datos sobre el futuro inmediato de nuestro país.

El escenario económico mundial se caracteriza en la actualidad por la forma en que siguen gravitando, en los países de altos ingresos, las múltiples secuelas de la crisis que empezó a exteriorizarse en forma creciente a partir de septiembre de 2008 pero que se venía gestando y ocultando desde principios de siglo. Incluso en las economías que han comenzado a registrar una lenta recuperación, se advierten que con ello no se revierte el escenario en medida suficiente para disminuir significativamente el número de desocupados. La elaboración por parte de del F.M.I. de un estudio sobre Perspectivas Económicas hasta 2016 revisten singular relevancia pues, implícitamente, conlleva un diagnóstico de lo que suponen sucederá en el futuro inmediato. La única variante que se ha introducido es referente a la adopción de los datos que corresponden al año en que comienza la proyección (2010), debido a que éstos son todavía provisorios y sujetos a revisión, para llegar dentro de algunos meses a su versión definitiva. En vez de ellos se optó por los que publica para 2008 en su Anuario 2010 de Indicadores sobre Desarrollo; procurando así que las comparaciones que se hacen sean más fidedignas.

El caso testimonial más notorio es el de Estados Unidos, donde en el momento del “pico” recesivo más álgido, los “parados” llegaron a representar 9.2% de la población económicamente activa. Pese a la masiva inyección de fondos que, en total escaló a la fabulosa e insólita cifra de casi siete billones de dólares, se ha cerrado 2010 con un déficit en el presupuesto federal del 10.1% y un incremento del producto de sólo un 2.1%; pero se estima que a fines de 2011 su deuda será casi idéntica (99.9%) al P.B.I. y el precitado desequilibrio del 8.1%. En consecuencia, ella seguirá creciendo y para 2016 se prevé será equivalente al 111.9% del mismo.

Resulta obvio que si a fines de 2007 sólo llegaba 61.4%, esa singular “trepada” hace muy vulnerable y poco sólida a dicha economía- aunque siga siendo la primera potencia-; comprometiendo a tomar decisiones importantes en el futuro próximo. El pago de intereses requerirá una partida muy superior- más del doble que la actual- que pesará mucho sobre el presupuesto federal de los próximos años. Esa cifra será tan trascendente que obligará a tomar decisiones relevantes y optar por acentuar la presión tributaria para atenderla o, en su defecto, reducir en la misma proporción gastos con gran riesgo que la “poda” se haga especialmente en los que cubren salud y educación. Decisiones de esta naturaleza volverían más regresivo el esquema. En cuanto a la ocupación, pese a “inyección” de fondos poco se orientó a acelerar la reactivación, dado que la principal preocupación fue salvar de la quiebra a los grandes bancos y las empresas más emblemáticas; razón por la cual, luego de casi tres años se logró bajarla en apenas 0.4%.

El cambio de liderazgo.

En 2008, el P.B.I. estadounidense se estimó en u$s 14.724.7 miles de millones; con lo cual superaba ampliamente -en un 85.0%- al segundo, China, que figuraba en el Anuario del Banco Mundial con u$s 7.960.7 miles de millones. La primera sorpresa que proporciona el antes citado Informe, conocido el 25 de abril ppdo., es que para 2016 esa relación se invertiría pues China escalaría a u$s 18.975.7 miles de millones y Estados Unidos a “solo” u$s 18.807.5 miles de millones. Estas cifras evidencian que la potencia asiática en el término de ocho años habría crecido un 138.4% y la americana apenas un 27.7%. Obviamente, pesa en ese cotejo la enorme diferencia que media en cuanto a sus poblaciones -1.380 y 321 millones, respectivamente- pues sus productos por habitante siguen presentando una gran brecha; el de China para 2016 sería de u$s 13.750.0 mientras el de Estados Unidos llegaría a u$s 58.590. Dado que en 2008 ascendían a u$s 6.010 y u$s 48.430 también bajo este enfoque la distancia se estrecharía de 8.05 a 2.35 veces, en ambos casos a favor de Estados Unidos.

En el área de la Unión Europea, salvo la reacción que se detecta en Alemania seguida -pero a un ritmo menor- por Francia, siguen primando los signos de la depresión; advirtiéndose una mezcla de índices nulos o negativos. No obstante, a excepción de Irlanda, Grecia y Portugal, las respectivas deudas públicas permanecen en niveles mucho menos elevados. España constituye un caso especial debido a que si bien el endeudamiento global se mantiene en una relación aceptable-equivalente al 67.4% del P.B.I.-; preocupa la evolución de los índices de desocupación pues, además de asumir los máximos valores y siguen ascendiendo lo que es más grave aún. A fines de 2010, los sin trabajo sumaban 4.650 millones -20.3% de la población económicamente activa- aunque sólo cuatro meses después, a fines de abril de 2011, llegaron a 4.930 millones; con lo cual dicho indicador marcó un record absoluto e inédito de 21.3%. A ello debe agregarse un grave enrarecimiento del “clima” social ya que en la franja que va de 18 a 30 años de edad, los “parados” llegan a nada menos que el 43.0% y más de 200 mil extranjeros han vuelto a sus países de origen.

Japón, que aparece en el estudio desplazado al cuarto lugar, al cabo de los siguientes ocho años que median en el período 2008/16 pasará de u$s 4.493.7 a 5.145.5 (+14.5%) miles de millones pero parece que no le alcanzará para retener el tercer lugar que ostentaba. En cambio, los u$s 35.190 de ingreso promedio por habitante, curiosamente, subirán a u$s 41.131 debido a que su población descendería de 127.7 a 125.1 millones. Italia resulta muy singular pues retrocede un puesto según la proyección hasta 2016, relegado al rango 11º. En 2008 su P.B.I. era de u$s 1.843 miles de millones y por habitante de u$s 30.800; han estimado que con el transcurso de los otros ocho años quedará reducido a u$s 1.773.5 miles de millones, lo cual significa una caída del 3.8% y en el indicador “per cápita” del 5.6%.

El heterogéneo conjunto de 147 países actualmente denominados “emergentes” -antes identificados como “en desarrollo”- no han sufrido en medida significativa mayores dificultades; por lo menos en comparación con las que vienen enfrentando los de “altos ingresos”. Inmediatamente después de China, aparece India, que en 2008 ocupaba el cuarto lugar con u$s 3.339.3 miles de millones y en 2016 le adjudican u$s 7.106 miles de millones; que supone un avance del 112.6%, bastante cercano al de su vecino chino. De esta forma, “per cápita” pasaría de u$s 2.930 a u$s 5.445 con una mejora del 85.8%. En cuanto al resto, con muy pocas excepciones, han seguido subiendo sin acusar mengua alguna y, aunque a un ritmo menor, esa tendencia se reitera para la mitad superior de quienes componen dicho colectivo.

Es interesante analizar lo que viene sucediendo y las expectativas del Informe sobre México, segunda potencia económica de América Latina y 13º en el mundo para 2008, que en ese momento disponía de un P.B.I. de u$s 1.525.4 millones y u$s 14.340 por habitante (2.5% por encima del argentino). La proyección llega a la conclusión que en 2016 aquél ascendería a u$s 2.114.6 millones y u$s 17.770, respectivamente; con lo cual se ubicaría bastante por debajo del nuestro (-18.0%).

Brasil y Argentina en el contexto precitado.

El Informe también aporta datos de igual índole hasta 2016 para Brasil y Argentina. Para ambos se vislumbra un buen futuro que viene a ratificar la realidad vivida en el transcurso de los mas de ocho años pasados. En nuestro caso es la primera vez en su historia que sucede tal cosa. Nunca antes, hasta 2002 inclusive, hubo un período de continuo crecimiento y, menos aún, de índices anuales tan elevados. Con frecuencia se veía seriamente afectada por las crisis localizadas en otros puntos del planeta y la recuperación se hacía muy difícil. Por tales antecedentes debe valorarse adecuadamente lo que está acaeciendo y a lo que no es ajeno el diferente grado de relación con los mercados extranjeros hacia donde fluyen, en forma prioritaria, los excedentes domésticos y la firme vigencia de precios notoriamente mejorados que dejan atrás el histórico deterioro de los términos de intercambio.

En el primer puesto las colocaciones en el exterior se han consolidado la relación con Brasil, tras el cual se ubica China, que también en este aspecto exhibe una sostenida expansión. De los datos aportados por el Informe del F.M.I. sobre lo que sucederá hasta 2016 en la mayoría de los países del mundo, surge que el nuestro será el tercero por su nivel de crecimiento e inmediatamente después se encuentra Brasil. Dado que dos años antes, para Argentina en 2008 el Banco Mundial lo habían estimado en u$s 557.9 miles de millones; surge no sólo una excelente realidad, sino un aún mejor pronóstico hasta 2016. Contrariando todas las dudas y visiones cargadas de pesimismo de ciertos especialistas escépticos o mal informados, además de ratificar que en el bienio 2009-10 tuvo un “salto” nada menos que un 16.0% elaboraron  una evaluación por la cual, entre 2008 y 2016, este sería del 63.5%. Ello significa que, salvo las espectaculares expansiones de China e India, corresponderá a nuestro país el más alto entre los restantes del orbe. Para Brasil, donde en 2008 llegó a u$s 1.922.0 miles de millones; el incremento para los mismos ocho años que median hasta 2016, sería de un 57.7%.

De tales datos surge, además, que en 2008 producto bruto argentino por habitante ascendía a u$s 13.947.5 y el año pasado habría el subido a $ 16.019; según los técnicos del F.M.I. se espera que llegue a u$s 21.674.0 es decir, un 71.7% al finalizar los seis años posteriores. Es interesante consignar que de acuerdo a la misma fuente, Brasil, que en 2008 aparecía con un P.B.I. de u$s 1.933.0 miles de millones y cuya proyección para 2016 lo hace llegar a u$s 3.030.9 miles de millones, o sea con una mejora ligeramente inferior y lograría que la media por habitante pase de u$s 10.070 a u$s 13.840. Por lo tanto, la brecha que había en nuestro favor de un 38.5% se ampliaría a 56.6%.

Si estas elaboraciones cuantitativas se concretan en la realidad quedará totalmente desmentida la visión que pretende restar méritos a los avances concretados desde 2003 en adelante. Y será también imposible seguir adjudicando todo a un favorable “viento de cola” en cuanto a las causas que vienen impulsando el crecimiento económico argentino. ¿Cómo explicar entonces que sus índices sean superiores a todos los que se registran en el planeta, salvo los de China e India? Y, en este caso, calculados por nada menos que el F.M.I...

 

Escrito por Salvador Treber - Profesor de Postgrado-FCE-UNC

Viernes 13 de mayo de 2011. Comercio y Justicia





 

Última actualización el Viernes 20 de Mayo de 2011 20:11